Bases biológicas para el cuidado y la compasión

2019-01-09T20:04:20+00:00Por |Compasión|

Por: Valentín Méndez

Actualmente somos conscientes de múltiples violencias, injusticias y conflictos que ocurren en el mundo. Ante ello es común preguntarse ¿existe algún tipo de orientación biológica hacia la agresión? O mejor aún ¿la existe hacia el cuidado y la compasión?

Y para responder a ello, tengo una buena noticia para ti…

¡Eres mamífero!

A diferencia de otros animales, somos criaturas que demoramos más tiempo en ser independientes y tener las habilidades necesarias para sobrevivir sin la atención de los cuidadores. Es por ello que, en el trascurrir de la evolución, se desarrollaron sistemas y mecanismos en los cerebros de los mamíferos para asegurar nuestra supervivencia.

De esta forma, las crias poseen los medios para buscar la cercanía de los cuidadores, mientras que los cuidadores desarrollaron sensibilidad al malestar y la preocupación por buscar su alivio. Por ejemplo, una madre o padre aproximándose hacia su hijo mientras llora para calmarle y aliviar su malestar.

Bases de la compasión

Este sistema se conoce como “mammalian caregiving system” y yo lo traduzco como: “sistema mamífero de cuidado”.

En términos generales, este sistema nos orienta al cuidado, la preocupación y la prevención del dolor de otros. Así, es la base de la compasión y la buena voluntad.

El sistema mamífero de cuidado se manifiesta con:

  • El tono de voz
  • El tacto
  • La producción de oxitocina y endorfinas
  • La función del nervio vago, etc.

Y nos ayuda a experimentar tranquilidad, seguridad, confianza y bienestar, ya sea si ofrecemos o recibimos el cuidado.

sistema mamífero de cuidado

La buena voluntad

La buena voluntad está íntimamente ligada con el sistema mamífero de cuidado y se refiere al ejercicio de desear bienestar de forma saludablemente, ya sea a otros o a nosotros mismos. Esta poderosa habilidad es una de nuestras mayores herencias como seres humanos.

Se hace un énfasis particular en la cualidad saludable de este deseo porque podemos desearlo de forma neurótica o aflictiva por exceso de preocupación. En cambio, al hacerlo de forma saludable, surge una aspiración del corazón pero sin el peso de las expectativas.

Debido al sistema mamífero de cuidado, todos tenemos buena voluntad como parte de nuestra configuración humana y así, actúa como un impulso natural.

Respuesta de lucha o huida

Sin embargo, este impulso compite con otros igualmente arraigados en nuestra naturaleza, como el deseo de luchar-defendernos contra aquello que nos puede hacer daño o buscar recompensas.

Por ejemplo, imagina que una amiga o amigo está sufriendo y acude a ti en busca de apoyo. Sin embargo, en este escenario tú también tuviste un día difícil y con malestar signitifcativo. Es probable que escuchar una historia de malestar más sea interpretado como una amenaza ante tu propia estabilidad emocional y como consecuencia de ello,  decidas “cerrarte” para escuchar a esa persona y mucho menos ofrecer el cuidado que buscaba. Y así, el instinto de cuidado compite con otro igualmente importante y necesario, luchar y defendernos contra amenazas.

Entrenamiento de la compasión

El entrenamiento de la compasión y la buena voluntad nos permite tener mayor poder con respecto a la activación de estos sistemas para poderles gestionar de acuerdo a nuestras motivaciones.

El sistema mamífero de cuidado es poderoso y también limitado. Este sistema está evolutivamente orientado a las personas de nuestro grupo, es decir, familia, amigos, pareja, etc. Es decir, ante la percepción del malestar de otros grupos no es común que se active, salvo que nos entrenemos para ello.

Es posible -y necesario- entrenarnos para expandir el círculo de sensibilidad y cuidado.

Se puede entrenar por medio de las “prácticas de buena voluntad”, que son amor bondadoso, compasión, regocijo y ecuanimidad.

 

 

About the autor:

Director de Instituto Cultivo Certificado por el CCARE de la Universidad de Stanford como instructor del “Entrenamiento para el Cultivo de la Compasión”; por la Universidad de California en San Diego como instructor del programa “Mindful Self-Compassion” y por el Santa Barbara Institute for Consciousness Studies como instructor del programa “Cultivando Balance Emocional”.

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