El Joker, la No-violencia y Michael Moore

2019-10-10T18:46:21+00:00
Por Valentín Méndez

“La sociedad no está diseñada para atender las necesidades humanas” (Miki Kashtan)

I. El dolor que nos permea y que no queremos ver

Joanna Macy suele decir que a los seres humanos nos atraviesa el dolor del mundo y a mí me parece que una y otra vez nos distraemos porque no queremos sentirlo por lo intenso que puede resultar contactarle. Eso nos mantiene un poco anestesiados del dolor, y al mismo tiempo nos dificulta conectar con las raíces más profundas y complejas del sufrimiento.

De cuando en cuando aparece en los medios comunes (mainstream) de distracción un recordatorio afilado de ese dolor del mundo, como una pequeña rendija a través de la cual se vislumbra un poco el resplandor de esa supernova de sufrimiento.

El momento en que observamos esta luz, de la que nos hemos estado protegiendo con toda la fuerza de nuestro inconsciente, resulta sumamente incómodo el dolor que no queremos, cala en la piel, en los ojos, en los huesos, en las creencias.

joke y moor el dolor que no queremos por valentin mendez

Es tal la incomodidad, que tendemos a huir de esa manifestación de dolor moralizándola: “es mala”, “no hay que voltear hacia ahí”; o censurándola ¡que nadie la vea!. Pensando que esa manifestación del dolor es la que “hace daño”, en lugar de reconocerla como un símbolo de todo el profundo dolor que ya se encuentra en el planeta, en los humanos, en los animales.

La película del Joker me parece una de esas rendijas, un espacio en el que resulta sumamente incómodo observar el dolor que nos atraviesa.

Y al mismo tiempo me parece una muy buena oportunidad para reconectar con ese dolor sistémico:

— Para recordar las consecuencias de la acumulación de riqueza en manos de unos pocos

— Para recordar el brutal de empobrecimiento de otros.

— Para reflexionar en la íntima relación que hay entre la pobreza y la enfermedad mental

— Para observar el daño y la enfermedad que genera una sociedad fundada en las ideas de escasez, acumulación, privilegio y poder de unos sobre otros.

— Para reconocer como hemos estigmatizado a algunos para mantenernos “a salvo” siendo “los buenos”, “los sanos”, “los normales”

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II. El Joker

Todas las condiciones por las que atraviesa el personaje son perfectamente posibles y eso es lo que puede resultar más doloroso, más aterrador en la película.

Lo obsceno de la riqueza en manos de una sola familia que potencialmente puede adueñarse de la administración pública.

Lo ofensivo de decir que quienes no han “hecho algo de su vida” es porque así lo han decidido, ignorando por completo la desigualdad estructural y el empobrecimiento sistémico.

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La ausencia de espacios para dar atención a quienes experimentan una condición mental.

Una sociedad no diseñada para reconocer ni para atender las necesidades humanas.

La prevalencia de un pensamiento simplista que empaqueta a los seres humanos como: “los enfermos”, “los violentos”, “los delincuentes”, como si estos seres humanos existieran en el vacío, sin reconocer la violencia que momento tras momento reciben, o recibimos.

Michael Moore comenta: “Mientras los medios de comunicación esperan atentos al próximo tiroteo, a ti, a tus vecinos y a tus colegas, ya les han disparado numerosas veces, con tiros directos a cada uno de sus corazones, esperanzas y sueños. Tu jubilación ya se acabó hace tiempo. […] Has llegado a pensar en no tener hijos porque no tienes suficiente corazón como para traerlos a un planeta que está muriendo y en el que 20 años después de nacer tendrán una sentencia de muerte”

¿Algo de esto te toca el corazón?, ¿Alguna vez te has sentido esforzándote al máximo sin poder atender tus anhelos y necesidades?, ¿No hay una pequeña parte de ti que experimenta esa risa dolorosa de Arthur Fleck (el Joker)?

III. La no-violencia

En este escenario recuerdo el enfoque de la no-violencia de la boca de Marilyn Manson (sí, ese cantante que se pintaba la cara y reimprimía un ritmo potente a “the beautiful people”)

En la película de Michael Moore “Bowling for Columbine”, cuando le preguntan acerca de “¿Qué les hubiera dicho a los jóvenes que realizaron el tiroteo?”, su respuesta es algo así como: “yo no les hubiera dicho nada, les hubiera preguntado como se sentían”.

La conciencia de la no-violencia alienta una visión profunda del ser humano, una donde se le ve como un ser complejo, vulnerable, que existe en un ambiente que le impacta; y se entiende que la violencia es aprendida.

En este enfoque se consideran las dinámicas de poder y privilegio como variables que marcan el pensamiento, las emociones y las acciones de las personas, se considera más allá del solo individuo para entender sus acciones y decisiones y se nos observa como seres que llegamos a reproducir sobre otros y sobre nosotros mismos la violencia que hemos experimentado y que muchas veces parece invisible.

Desde esta visión Arthur Fleck ha sido atravesado de forma abrasadora por la luz de esa supernova de malestar, experimenta sus efectos y necesita urgentemente un contexto que le restaure de toda la carga de descuido, abuso, abandono, exclusión y desprecio que conoce desde su infancia.

Pero ciertamente resulta muy difícil ver esa trama de causas y condiciones detrás de las acciones concretas que realiza el personaje, ya que tendemos a solo ver al individuo y juzgarlo.

Esta falta de claridad nos hace etiquetar a un enorme número de seres humanos como “enfermos”, “criminales”, “locos”; juicios que juegan a favor del pensamiento simplista, que le quitan responsabilidad al tipo de sociedad en la que vivimos, normalizando su violencia, invisibilizándola, aceptándola y por último reproduciéndola.

Michael Moore sugiere “Anda a ver esta película, lleva a tus hijos adolescentes. Saca tus propias conclusiones.”.

No sé si la vayas a ir a ver con tu hijo adolescente, pero si lo haces por favor aprovecha esta oportunidad para reflexionar con él acerca de las causas más allá de ese individuo que le han llevado a actuar de esa forma, que le han provocado esa condición mental, que han promovido en él esa violencia y esa carcajada llena de dolor.

Vayan o no vayan a verla, ese dolor ya está en ti, en tu hijo, en mí, en el planeta, ese dolor y esa violencia es un millón de veces más obscena que la que hay en la película y “esa violencia más grande que el individuo“ ha sido normalizada, naturalizada, como si “las cosas así debieran de ser”.

Urge buscar espacios para notarla, para reconocer que existe y hermanarnos para no seguir reproduciéndola.

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IV. Un mundo posible

Y tal vez en esa conversación con tu hijo, con tu pareja, con tu propia intimidad se pueda conectar con ese dolor del mundo y con el de todas las personas que caminamos sobre un cristal delgado que nos separa de una condición mental dolorosa, en un mundo que nos constriñe y nos violenta.

Tal vez en esa charla reconecten con la propia capacidad de cultivar la conciencia de la no-violencia, de realizar acciones individuales y sistémicas para atender las necesidades de todos.

Tal vez reconecten con la compasión airada (wrathful compassion) necesaria para transformar las condiciones que perpetúan el abuso y el dolor.

En esa conversación tal vez esa luz que atraviesa por esta rendija llamada “Joker” retire un poco la neblina del sopor y la distracción e inspire un poquito la construcción de un mundo que funcione para todos.

About the autor:

Director de Instituto Cultivo Certificado por el CCARE de la Universidad de Stanford como instructor del “Entrenamiento para el Cultivo de la Compasión”; por la Universidad de California en San Diego como instructor del programa “Mindful Self-Compassion” y por el Santa Barbara Institute for Consciousness Studies como instructor del programa “Cultivando Balance Emocional”.