Buena Voluntad y ecuanimidad. Son grandes tesoros

2019-06-15T12:56:48+00:00Por |Florecimiento Humano|

Por Rocío Gómez. “Imagínate tener buena voluntad hacia todos, estar libre de la variación emocional que proviene de aferrarse hacia unos y rechazar a otros”. A alguien a quien amas y es muy lindo o linda contigo, es muy fácil desearle que esté bien, que sea feliz; pero a aquellas personas que te tratan mal, o que te han hecho daño, ¿podrías desearle el mismo bienestar?, ¿tener buena voluntad tanto a tí como a cualquier otra persona?

“¡Qué alegría poder estar con amor, compasión y regocijo hacia toda tu configuración!”

¡Guauu! “Qué hermosa sensación experimento por algunos momentos cuando me quiero y acepto totalmente tal y cual soy, con mis virtudes y defectos. Sin nada que ocultar, nada que demostrar. Es maravilloso. Significa poder caminar sin ponerme ninguna máscara, segura y tranquila. Así como soy, es suficiente. ¡Que tremenda libertad!

Al encontrarte en este estado,  estás desarrollando ecuanimidad y esto te lleva a no aferrarte a las partes placenteras y que te gustan de ti; así como a no rechazar o huir de lo que no te gusta. Cuando esta cualidad de aceptación y amor incondicional a uno mismo la extendemos hacia los demás, podemos incluir también a las personas que rechazamos. Éste es el amor budista. Esta virtud nos lleva al bienestar social y a la paz. Por algo, Thich Nhat Hahn decía que las personas que más hacen daño, en realidad, son las que más necesitan ser amadas; y Jesucristo nos invitaba a amar al “enemigo”.

About the autor:

Director de Instituto Cultivo Certificado por el CCARE de la Universidad de Stanford como instructor del “Entrenamiento para el Cultivo de la Compasión”; por la Universidad de California en San Diego como instructor del programa “Mindful Self-Compassion” y por el Santa Barbara Institute for Consciousness Studies como instructor del programa “Cultivando Balance Emocional”.