La presencia contemplativa y la “experiencia estética”

2018-10-26T20:18:07+00:00Por |Florecimiento Humano|

Ahora que estuve en algunos países de Europa por un par de semanas, mi corazón se revolvió.

No mal, no bien.

Solo se revolvió.

Fue un “viaje” en múltiples dimensiones.

Viví ¡por primera vez! lo que luego me explicaron fue “la experiencia estética”.

Un departamento que creía tener cerrado de nacimiento

La experiencia de ver algo tan hermoso que detiene el pensamiento y conmueve…

en mi caso… sin palabras… sin explicación.

Ser un completo ignorante del arte y de la maestría requerida para elaborarlo me jugó en dos sentidos…

1. El de no saber qué diablos tenía enfrente
2. El de sentir asombro y conmoverme sin discurso o explicación

Al mismo tiempo:

1. ¡Me hubiera encantado saber más de lo que estaba viendo!

Y

2. Agradezco no saber nada de lo que estaba viendo

También viví una variante de esa experiencia estética.

La “presencia contemplativa” de múltiples lugares y objetos.

Comenzó con las esculturas…

que no podía dejar de observar.

No podía moverme de su presencia.

Como si hubiera un efecto de “imán”. En el que la mente estaba abierta. Receptiva. Curiosa. Presente. Asombrada.

Continuó con edificios. Pinturas. Monumentos.

Y comenzó a generalizarse.

Una calle. Un perro. El pasto. El agua. Una mano.

Una mente abierta… que contempla.

Que se asombra. Que “transforma” o “descubre” lo milagroso de lo “ordinario”.

¡Una mente!

¡Que buena onda de la mente! ¿No?

Y hubo una siguiente experiencia en este “viaje multidimensional”

La experiencia del dolor. De ver los extremos.

La misma que veo en mi colonia… si.

Pero particularmente dolorosa al ver palacios emblemáticos de la humanidad junto a una multitud de multitudes de inmigrantes que han sido desplazados de sus lugares…

Por hambre, por falta de condiciones laborales, por guerra, por buscar una oportunidad pues

En esta misma línea fue doloroso ver tanta opulencia.

Me preguntaba ¿quienes tuvieron que pagar para que esto surgiera? con su cuerpo, con su trabajo, con su vida.

Yo creo que cuando hay muuucha riqueza acumulada es porque hay muuucha pobreza distribuida.

Y al ver lo hermoso de la opulencia… la de los palacios de entonces y la de los barrios ricos de ahora pues sentí un profundo dolor en el corazón.

No crean que me la pasé mal por esta última dimensión del viaje.

Fue IM-PRE-SIO-NAN-TE

y complejo…

humano…

asombroso…

desgarrador…

contemplativo…

estético

y con unas grandes ámpulas en los dedos de los pies 🙂

Todas estas dimensiones presentes

Y al final intuyo que es más la mente la que hace el viaje…

Y esa por fortuna siempre me acompaña.

About the autor:

Director de Instituto Cultivo Certificado por el CCARE de la Universidad de Stanford como instructor del “Entrenamiento para el Cultivo de la Compasión”; por la Universidad de California en San Diego como instructor del programa “Mindful Self-Compassion” y por el Santa Barbara Institute for Consciousness Studies como instructor del programa “Cultivando Balance Emocional”.

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