¿Cómo perdemos el rumbo al meditar?

2018-12-20T11:17:21+00:00Por |Meditación|

Por: Valentín Méndez

Las prácticas contemplativas se ofrecen como poderosas estrategias que impactarán positivamente tu bienestar. Y en efecto, la ciencia ha aportado evidencia que sugiere que así ocurre bajo muchas condiciones. Sin embargo, la mercadotécnica en torno a estos beneficios puede hacer que perdamos el rumbo.

De esta forma, desarrollamos imágenes de cómo debe verse y ser un practicante de mindfulness, compasión y florecimiento humano.  

Esto puede manifestarse de múltiples formas. Entre ellas querer meditar para mostrar una imagen diferente o bien con pensamientos como “yo como debería ser así” “eso no es algo que hace un meditador” “ya practique mucho y sigo así”. Tendemos a confundir imágenes con el resultado del sendero. Cuando esto ocurra, te invito a que no te juzgues ya que es parte del proceso.

Sé amable contigo

En su lugar, te comparto una recomendación. Reconoce que este fenómeno es algo normal del proceso; no significa que haya algo mal contigo. Una vez que lo hayas hecho, nómbralo tiernamente: “Quiero cambiar mi imagen y ese no es fruto de este sendero”

En términos generales, si tu orientación a las prácticas es pragmática y utilitaria, entonces eventualmente experimentarás frustración. Eventualmente, hará que te orientes al resultado y no al proceso.

confusión en meditación practicas contemplativas

Perder todas las expectativas

No hagas tu práctica para ser un buen estudiante, para verte mejor o para cambiar tu cerebro; te invito a que hagas tu práctica por hacer tu práctica. A mí me ayuda decir “voy a tener un momento de intimidad conmigo”.

Cuida la tendencia a aconsejar

Asimismo, te sugiero cuidar el aconsejar a otros. Esta es una tención común; comenzamos a practicar, nos sentimos bien y queremos decirles a otros que hagan la práctica. Ten mucho cuidado con esto porque puede jugar en tu contra, ya que ahora crearás una expectativa ilusoria sobre ti.

Mi principal sugerencia es que tu práctica se note por los frutos que comiences a cosechar a partir de ella y no por tu discurso.

Cuida la autoexigencia

Por último, cuida también la auto exigencia. El tiempo de práctica es una fuente de mucha tensión en los practicantes ya que suelen criticarse arduamente cuando no realizan su práctica como lo determinaron al inicio. Te invito a generar una aspiración de hacerlo lo mejor que puedas y al mismo tiempo, no juzgarte ni presionarte por hacerlo. Hacer esto es muy importante para que tu práctica no sea una carga.

Si puedes hacer tu práctica diaria de 24 minutos está perfecto. Si sólo tuviste 10 minutos, está bien. Si la pudiste hacer en periodos de 5 minutos cuatro veces al día, también está bien. Mingyur Rimpoché, dice “tiempos cortos muchas veces al día”.

Nota el proceso

Te invito a hacer una meta-observación de tu práctica, es decir, revisa si crees que ahora que estás practicando eres mejor, o si comienzas a usar tu práctica para fines utilitaristas… Es importante reconocer cómo vivimos está experiencia para poder gestionarla. 

About the autor:

Director de Instituto Cultivo Certificado por el CCARE de la Universidad de Stanford como instructor del “Entrenamiento para el Cultivo de la Compasión”; por la Universidad de California en San Diego como instructor del programa “Mindful Self-Compassion” y por el Santa Barbara Institute for Consciousness Studies como instructor del programa “Cultivando Balance Emocional”.