La práctica de Mindfulness: Más allá de “vivir el momento presente”

2019-05-26T13:57:38+00:00Por |Mindfulness|

Mindfulness y vivir el momento presente tienden a entenderse como sinónimos, sin embargo, esta práctica tiene un potencial mayor.

Por Rocío Gómez

El Mindfulness retrospectivo movió algo importante en mí. Estoy reacomodando la idea que tenía. Me parecía que había que estar plenamente atenta a lo que hacía y sucedía en mí día con día, sólo en el momento presente, sin traer reuerdos a mi mente. Entonces, la importancia de “recordar”, que es observar hacia el pasado o “las huellas que hay en mi mente sobre éste”, se me había olvidado.

Mindfulness y vivir el momento presente no son lo mismo

Ahora me doy cuenta de que recordar mi experiencia pasada cobra vital importancia al descubrir que lo que me sucede es consecuencia de causas anteriores, donde dichas causas tienen que ver, en muchas ocasiones, con lo que pensé, dije o realicé.

mindfulness y vivir el momento presente

Por ejemplo, si tengo un dolor de panza muy fuerte, repaso lo que comí con anterioridad y quizá me dé  cuenta de que unas horas antes comí algo que me hizo daño, por ejemplo, muchos taquitos al pastor. El ser consciente de esto, me ayuda a responsabilizarme de lo que me sucede y a dejar el mal hábito de pensar que simplemente tengo mala suerte o echarle la culpa a los demás.

Y ahora recuerdo haber leído que Siddharta Gautama, al iluminarse, estuvo recordando vidas pasadas y que esto le llevó a la comprensión de la naturaleza de la existencia. En este proceso, deja de identificarse a sí mismo con su cuerpo, su nombre y la identidad temporal que tenía en esa vida.

Cuando le preguntan, ¿quién eres? Simplemente responde: “Estoy despierto”.

Así, sería simplista equiparar mindfulness y vivir el momento presente, estaríamos dejando fuera el potencial de sabiduría de esta práctica.

 Iluminando el sendero de mindfulness

“Aprendamos a ser amplios anfitriones de nuestra experiencia” – Valentín Méndez

¿Qué significa esta frase para ti? ¿Consideras que eres un amplio anfitrión de tu experiencia? Si así fuera, ¿cómo sería vivir así?

Hay dos enfoques del Mindfulness: la tradicional y la científica.

Desde la perspectiva tradicional, se trata de una práctica que nos ayuda a recordar dónde queremos poner la atención y también lo que hicimos en el pasado, de forma retrospectiva; así como a  tener una comprensión clara mediante la vigilancia, introspección y metacognición de lo que sucede en tu mente (vienen de las palabras Sati y Samapajañña, respectivamente, en su idioma original, el Pali).

Son dos importantes habilidades cognitivas que nos permiten tener mayor libertad, capacidad de elección y consciencia de las consecuencias de nuestro decir, pensar y hacer. Éstas son necesarias para las prácticas contemplativas de Shamattha y Vipassana. En prácticas de Meditación Vipassana, es donde podríamos acceder a los recuerdos.

Desde la perspectiva científica, John Kabat-Zinn lo define como “poner atención en una forma particular, a propósito; en el momento presente, sin juicio”.

De esta manera, se disminuye la resistencia y la reactividad, lo que permite abrir una brecha más amplia entre el estímulo y la respuesta; y así, poder actuar de manera más sabia. Implica familiarizarnos con la experiencia y estar presentes. Así, nos hacemos anfitriones de cualquier experiencia.

No te confundas, Mindfulness no es:

  1. Técnica de relajación. Aunque se tiende a relajar la mente y el cuerpo, su propósito no es ése.
  2. Poner la mente en blanco. No se trata de eso, sino de observar todo lo que sucede en ésta.
  3. Concentrarte por la fuerza. No se pretende forzar. Se promueve una actitud más relajada.
  4. Hacer respiraciones. Se tienden a realizar tres respiraciones profundas para empezar. Pero después, no se controlan ni se realizan respiraciones especiales.
  5. Vibrar en otra frecuencia. No se trata de tener una experiencia especial, sobrenatural, ni es necesario ver estrellas. Simplemente, es estar plenamente presente con la experiencia tal cual es.
  6. Disfrutar el momento presente. Se trata de experimentar las emociones que están ahí, aunque no sean disfrutables. Sentir el dolor y las emociones difíciles es fundamental.
  7. Pensamiento positivo. No se trata de substituir los pensamientos negativos, por positivos.

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PRÁCTICAS

  1. A lo largo del día, observa qué está pasando en tu mente, si estás pensando y si los pensamientos que tienes son involuntarios. Simplemente repite en tu mente: “pensando”. Te puede servir poner la alarma de tu celular una o dos veces al día a una hora que elijas y cuando puedas interrumpir tu actividad por dos minutos.
  2. Elige una actividad cotidiana, como lavarte los dientes o hacer la cama, y pon tu atención a lo que sucede en el momento presente.
  3. Realiza, por lo menos una vez al día, la práctica “del modo hacer al modo ser”.
  4. Observa lo que respondiste a la pregunta inicial. ¿Qué dirías ahora? ¿Cambia en algo tu respuesta? ¿En qué?

 

About the autor:

Director de Instituto Cultivo Certificado por el CCARE de la Universidad de Stanford como instructor del “Entrenamiento para el Cultivo de la Compasión”; por la Universidad de California en San Diego como instructor del programa “Mindful Self-Compassion” y por el Santa Barbara Institute for Consciousness Studies como instructor del programa “Cultivando Balance Emocional”.

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